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Tarot. Oráculos, Paganismo

AMANECIENDO

La noche previa al Solsticio de Invierno es la noche mas larga del año. Cuando amanezca, el sol recobrará su poderío, la luz habrá triunfado sobre la oscuridad dando inicio a un nuevo ciclo y dejando atrás la época del lobo.

En la antigüedad se hacían grandes celebraciones, al ocultarse el sol empezaban los festejos, en algunos lugares se hacían rituales para “expulsar” o despedir al reino de la oscuridad y a sus habitantes. Pasaban la noche con grandes fogatas, al amanecer  nacería el nuevo sol,  los días  poco a poco se harían mas largos y el calor volvería a la tierra dando así un nuevo ciclo de fertilidad, vida y esperanza.  La naturaleza empezaría a despertar de su helado sueño invernal,  preparándose para la futura primavera y comenzando todo de nuevo.

Este era un momento muy importante en los cultos solares, dónde el Dios Sol regresaba triunfante a la tierra después de haber viajado por el mundo subterráneo.  Aquí se recrea una y otra vez  la muerte y resurrección  dando origen a los ciclos del año.  Horus, Ra, Osiris, Dionisos, Apolo, Helios,  Mitra, todos ellos Dioses solares en las antiguas religiones  encarnaban esta fuerza y cualidad cíclica,  y que posteriormente sería tomado por el cristianismo para delinear a su propio dios.  Fue en Roma donde se celebraba en el solsticio de invierno la fiesta de “ Natalis Solis Invicti” (Nacimiento del Sol invencible), uno de los festejos paganos mas importantes de aquella época, y que  fue tomado para establecer una fecha  para el nacimiento del mesías de la nueva religión.

Simbología

El sol representa   el destierro de la oscuridad y sus temores, trae certeza, y esperanza, renovación y verdad. La manifestación: Los frutos y la prosperidad pertenecen a la luz.

La oscuridad tiene relación con el inconsciente, nuestro lado oculto, en cambio la luz se relaciona con el mundo consciente, con lo evidente y concreto, lo mundano. La oscuridad es la gestora, la luz es la fuerza que manifiesta lo que se gesto. La fuerza manifestante de la creación. Es por esto que luz y oscuridad siempre van juntas y una no puede existir sin la otra. Las dos se necesitan para establecer un sano equilibrio.

Un exceso de  energía “luminosa” degenera en ambición, superficialidad, hedonismo y siendo una fuerza conquistadora, sin medida se convierte en una  fuerza opresora y abusiva. La oscuridad sola, da intención sin acción, idea sin desarrollo, una tierra yerta sin fruto. Un mundo lleno de fantasías que no se concretan y pensamientos que giran sobre si mismos.

Juntas en cambio se impulsan  una a la otra: la oscuridad le proporciona a la luz un sentido a su acción (reflexión antes de actuar y/o actuación por motivos importantes y no solo por conquista) y la luz le otorga concretización a todo aquello que se ha gestado en la oscuridad.  

 

HIMNO ÓRFICO AL SOL

 
Escucha, Titan de Oro, cuyo Ojo Eterno
 
de gran alcance ilumina todo el cielo
 
autocreado, difunde su luz

Y todos los ojos se deleitan con tu reflejo

Señor de las estaciones, con tu fiero carro
 
Y desde lejos se ve el salto resplandeciente de su luz.
 
Con tu mano derecha haces brotar la luz de la mañana
 
Y con la izquierda el padre de la noche.
 
Venerable Sol, ágil y vigoroso
 
Fiero y brillante cruzas el cielo
 
Enemigo de los malvados, pero al buen hombre guias
 
Tu presides todos nuestros pasos
 
mina de diversos fundidores, lyra dorada.
 
Tu llenas el mundo con tu armonia divina.
 
Padre de las epocas, guia de orgullosas acciones
 
Comandante del mundo, nacido de lucido corcel
 
Joven inmortal, buscador de todo, presencia luminosa
 
Fuente de la existencia, pura y ardiente brillantez
 
Portador de los frutos, terrible señor de los años
 
Agil y cálido, a quien todos veneran su poder.
 
Gran ojo de la naturaleza y de los cielos estrellados
 
Hado que establece y aumenta la flama inmortal
 
Dispensador de justicia, amante de los rios
 
El gran déspota del mundo, el que esta encima de todo, el supremo.
 
Defensor fiel, ojo de verdad.
 
De corceles gobernante, y de la luz la vida
 
Con su latigo guia a corceles de fuego
 
cuando viaja en su carro en su glorioso paseo diario
 
Propicio a labores misticas y brillantes
 
Y bendice a sus adoradores con vida divina.

 

INVIERNO/ MUERTE / INFRAMUNDO /OSCURIDAD

 

Estamos iniciando la época de oscuridad, cuando el sol esta mas lejano a la tierra y los días se vuelven mas cortos y las noches mas largas. Es la época en que la tierra entra en un sueño profundo, descansando después de haber dado a luz a las cosechas del año.

La oscuridad que recuerda al vientre de la madre, de donde hemos salido y a donde retornaremos, solo que esta vez será el vientre, el gran caldero que transforma de la Gran Madre Tierra, que amorosa nos acogerá en su vientre para cobijarnos en nuestro viaje al otro mundo, transformando nuestro cuerpo muerto en nueva vida, seremos alimento, abono, plantas nuevas, tal como debe ser.   

Es aquí en la oscuridad donde esta el descanso, el tiempo de reflexión necesario previo a los nuevos inicios. Si, aquí acaba todo y vuelve a iniciar, la época en donde se empieza a gestar lo que vendrá, lo que se manifestará en el siguiente ciclo.

Es la dualidad presente en muchos Dioses  y Diosas que eran conocidos al mismo tiempo como dadores de vida y guías de los muertos al más allá, los que poseían las llaves del inframundo.  Quizá es por eso que este tiempo se relaciona también con los espectros que vienen  a visitar a los vivos. En realidad siempre han estado aquí, solo que la oscuridad hace que seamos mas sensibles a los mundos sutiles que nos rodean, o al menos así era antes de el invento de la luz eléctrica.

Pero no solo en el invierno es que se vive todo esto,  cada mes la luna nos hace pasar por un tiempo similar, aunque mucho mas corto en duración su significado y energía  es similar.

Distintos mitos hablan de ese viaje al mundo subterráneo y su posterior regreso, esta el mito de Démeter y Perséfone, el Descenso de Ishtar a los infiernos, en todas el mensaje central de la historia es el mismo. A continuación reproduzco la versión que circula como “El Descenso de la Diosa” en la tradición Aradian strega:

 

"En este mundo, la Diosa se nos muestra en la Luna, la luz que esplende en la Obscuridad, la que trae la lluvia, la que mueve las mareas, Señora de los Misterios. Y así como la Luna crece y mengua, y marcha por tres noches de su ciclo en plena Obscuridad, de igual manera, se dice, la Diosa pasó una vez tres noches en el Reino de la Muerte.

En los tiempos antiguos de Invierno nuestro Señor, el Astado, era, como lo ha sido siempre, El Que Consuela, El Que Alivia; mas los humanos lo conocían como el Terrible Señor de las Sombras –solitario, adusto, e inconmovible.
Mas nuestra Señora y Diosa con frecuencia se dolía hondamente por el destino de Sus creaciones al verlas envejecer y morir. Quiso resolver todos los Misterios, incluso el Misterio de la Muerte. Puesto que, enamorada, Ella busca siempre a Su otro Yo, y una vez, en el Invierno del año, cuando Él había desaparecido de la verde Tierra, Ella lo siguió y llegó por fin a las Puertas más allá de las cuales los vivos no van jamás. De manera que viajó al Mundo Inferior en Su bote, por el Río Sagrado del Descenso.

El Guardián de la Puerta La desafió, exigiendo una de Sus prendas a cambio del acceso, ya que nada puede ser recibido salvo que algo sea dado a cambio. Y en cada una de las puertas hubo la Diosa de pagar el precio del acceso, ya que los Guardianes le dijeron:

“Despojaos de Vuestras vestimentas, y haced a un lado Vuestras joyas, puesto que nada podéis traer con Vos a éste nuestro Reino”.

De esta manera Ella se despojó de Sus ropas y de Sus joyas, entregándolas a los Guardianes, ya que nada puede ser llevado a aquellas regiones. Por amor, Ella fue atada como deben serlo todos los seres vivos que buscan entrar en el Reino de la Muerte y de los Poderosos.

En la primera Puerta Ella entregó Su cetro; en la segunda, Su corona; en la tercera, Su collar; en la cuarta, Su anillo; en la quinta, Su faja; en la sexta, Sus sandalias; y en la séptima, Su vestido.

La Diosa quedó desnuda, y fue conducida a la presencia misma del Dios Obscuro.

Él la amó, pues tal era Su belleza, y se arrodilló a Sus pies al verla entrar, colocando ante Ella Su espada y Su corona, y besó Sus pies, diciendo:

“Benditos sean Vuestros pies, que Os han traído por este camino”.Entonces se incorporó, y dijo a la Diosa:
“No tornéis al mundo de los vivos, mejor permaneced aquí conmigo; permitidme poner Mi fría mano en Vuestro corazón, y tened paz y reposo y consuelo”.

Mas Ella respondió:

“Pero Yo no Os amo, pues ¿por qué provocáis que todas las cosas que Yo amo, y que me deleitan, mueran y se marchiten?”

Señora”, dijo Él; “es contra la edad y el destino que protestáis, ante los cuales nada puedo hacer. Es el destino de cuanto vive morir. A causa de la edad, todo pasa; todo se marchita. Pero cuando los seres vivos mueren al final del tiempo, Yo traigo alivio y consuelo a aquellos que pasan por las Puertas, para que puedan rejuvenecer de nueva cuenta. Por un tiempo habitan ellos con la Luna, y con los espíritus de la Luna; entonces pueden ellos retornar al mundo de los vivos. ¡Pero Vos! Sois hermosa. Sois el deseo de Mi corazón –no tornéis, mejor permaneced aquí conmigo”.

Mas Ella respondió:

“No os amo”.

De nuevo se postró el Dios, y besó las rodillas de Ella, diciendo:

“Benditas sean Vuestras rodillas, que se postran ante el Altar. Permaneced aquí conmigo; permitidme poner Mi fría mano en Vuestro corazón”.

Mas Ella respondió:

“No Os amo, y Soy necesaria en el Reino de la Vida”.

El Dios, de rodillas todavía, besó el vientre de Ella, diciendo:

“Bendito sea Vuestro vientre, sin el cual ninguno de nosotros sería. Permaneced aquí conmigo; permitidme poner Mi fría mano en Vuestro corazón”.

Mas ella respondió:

“Aunque siento retoñar el amor por Vos, debo retornar con aquellos a quienes amo en plenitud, en el Mundo de la Creación”.

El Dios, incorporándose entonces, la besó en sus senos, diciendo:
“Benditos sean Vuestros senos, formados con fuerza y belleza. Permaneced aquí conmigo; permitidme poner Mi fría mano en Vuestro corazón”.

Mas ella respondió:

“Aunque siento el amor por Vos, debo retornar con aquellos por quienes soy responsable, en el Mundo de la Creación. No puedo hacer esto, mejor retornad Vos conmigo”.

Respondió el Dios:

“Señora, no puede ser. Si hubiese Yo de abandonar Mi reino, y abandonase a aquellos que buscan Mi consuelo y reposo, entonces la Rueda no giraría más. La edad y la debilidad reclamarían a Vuestras creaciones que amáis, y en ninguna parte encontrarían reposo, paz y reunión con aquellos que antes partieron. Y ya no habría lugar para los nuevos, únicamente para los marchitos, los fatigados, y los inertes”.

Besó entonces los labios de Ella, diciendo:

“Benditos sean Vuestros labios, que pronunciarán los Nombres Sagrados. Permaneced aquí conmigo; permitidme poner Mi fría mano en Vuestro corazón”.

Mas ella respondió:

“Aunque Os amo, debo retornar. Si hubiese Yo de abandonar el Mundo de la Creación, y desamparase a Mis criaturas, entonces la Rueda no giraría más. Las mujeres dejarían de parir, y las semillas no germinarían más. Y Vuestro Reino sería colmado con todas Mis criaturas, que vendrían en busca de Vuestro consuelo, sin poder jamás retornar al mundo de los vivos”.

Dijo entonces el Dios:

“Si Os negáis a recibir Mi mano en Vuestro corazón, y puesto que habéis venido a Mi Reino, deberéis postraros entonces ante el flagelo de la Muerte, pues tal es el destino de todos los que vienen aquí”.

Respondió la Diosa:

“Es el destino –así es mejor”.

Así pues, la Diosa se arrodilló en sumisión ante el flagelo de la Muerte, empuñado por el Dios,

“Coloquemos ambos Nuestras manos, cada uno en el corazón del Otro, de tal manera reclamándonos cada Uno al Otro, y uniéndonos ambos entre Nosotros. De esta manera, Yo regiré Mi Reino de la Creación, el nacimiento y la vida; mas compartiré con Vos Vuestro Reino de la Muerte, el rejuvenecimiento, y el reposo. Unámonos para que el Universo sea completo y la Rueda gire por siempre”.

Y dijo el Dios:

“Bendita seáis, Mi Reina y Mi Señora; esto es, en efecto, sabiduría. ¡Así debe ser!”

Ella permaneció con Él tres días y tres noches, y Él le enseñó todos Sus Misterios, y Su Magia. Y Ella le enseñó a Él Sus Misterios. Se amaron y se unieron el Uno con el Otro.

Y al final de la tercera noche, Ella tomó la Corona de Él, y ésta se convirtió en un círculo que Ella puso alrededor de Su propio cuello, diciendo:

“He aquí el círculo del renacimiento. A través de Vos, todo pasa y abandona la vida, pero a través de Mí todo puede nacer una vez más. Todo pasa; todo cambia. Incluso la muerte no es eterna. Mío es el Misterio del vientre, que es el Cáliz sagrado, el Caldero del Renacimiento. Entrad en Mí y conocedme, y Seréis libre de todo miedo. Pues al igual que la vida no es sino un viaje hacia la muerte, así la muerte no es sino un pasaje de vuelta a la vida, y en Mí el círculo gira por siempre”.

Con amor, Él entró en Ella, y así renació en la vida. Todavía es Él conocido como Señor de las Sombras, el que da alivio y consuelo, el que abre las Puertas, el Rey del País del Estío, el dador de paz y reposo. Pero Ella es la Madre gentil de toda vida; de Ella todas las cosas proceden y a ella retornan de nuevo. En Ella están los Misterios de la muerte y el nacimiento."